¿A que sí? ¿A que nunca encuentras tiempo para las tareas más aburridas de tu negocio?
En todos los negocios hay tares que nos gustan más y otras menos, por una cuestión de afinidad y de creencias.
Nos pasa a todas.
Aunque nos aburren cosas distintas, la excusa es casi siempre la misma: «no tengo tiempo».
Hay otra muy habitual “No se me da bien”. Pero da igual una excusa es una excusa.
Grosso modo hay dos formas de salir de ese circulo vicioso en el que te lamentas, lo dejas para el final, lo haces sin ganas y vuelta a empezar.
1) Simplifica
2) Conecta con la satisfacción.
Y se pueden resumir en una sola: Se honesta contigo misma.
Pero esto puede ser complicado, así que vamos con la simplificación y la satisfacción.
Simplificar.
La mayoría de las excusas que nos ponemos para no hacer algo tiene que ver con la infinita lista de tareas relacionadas. Hay que saltar tantos obstáculos que mejor ni empezamos.
Esto es una cuestión de exigencia y perfeccionismo.
Simplificar tus tareas tiene dos versiones. Una es bajar tus expectativas con respecto a la tarea y su resultado, la otra es delegar la tarea y despreocuparte.
1) Bajar expectativas.
Mi profesor de historia de COU nos puso una tarea a principio de curso, hacer un Comentario de Texto cada semana, y nos dijo “Os interesa empezar con un Comentario flojito, así iréis mejorando a lo largo del curso. Si hacéis un trabajo de 10 al principio, tenéis que mantener el nivel todo el curso”
Si de verdad quieres hacer algo pero hay un montón de detalles que quieres controlar, grábate esto a fuego “Mejor hecho que perfecto”.
Para grabar un vídeo corto que te sirva de reel o story o para empezar en ticktoc, no necesitas un equipo de iluminación ni una cámara profesional, ni un estudio con un decorado perfecto. Coge tu móvil y dile a tu cliente “Hola, estoy aquí para ti”.
A todas nos gustaría tener unos vídeos y una fotos dignos de Vogue, pero no vale la pena perderse todas las posibilidades de aparecer en redes solo porque hoy no lo tienes.
Empieza por algo sencillo para tener ya material sobre el que trabajar y mejorar.
2) Delegar la tarea .
Desde las publicaciones en redes hasta la contabilidad o la limpieza, todo se puede delegar en un negocio.
Supervisar y estar al tanto de una tarea que no te gusta hacer, es mucho más llevadero, incluso divertido, que ocuparse de la tarea en sí.
Elige cómo vas a delegar u deja de preocuparte para empezar a obtener resultados.
Puedes contratar a una profesional experta en el área, puedes pedirle a una amiga que te ayude una temporada o puedes endosarle la tarea a alguien de confianza (pareja, hija, hermana, o similar).
Plantéatelo como quieras, delegar una temporada hasta que te sientas con fuerzas para hacerlo tú, o delegar una parte del proyecto, o delegarlo por completo.
Recuerda que elijas lo que elijas no es para siempre. En cuanto deje de gustarte, elije de nuevo.
Incluso las decisiones estratégicas que toma una Directora General como tú en tu marca, las puedes delegar, buscándote una socia o directamente dejando de ser empresaria y siendo solo empleada.
Si ser empelada es una opción que no te atreves a pensar porque sería un fracaso, pero es lo que de verdad te haría feliz puedes leer el post anterior.
Conecta con la satisfacción.
Recuerda la satisfacción de la tarea hecha o del beneficio que te traerá. Esto es un gran motivador para ponerte en marcha sin excusas.
Mira a la tarea de frente, ¿qué supone para ti y para tu negocio tenerla hecha?
Esta pregunta te da mucha información. No tienes que dar una respuesta lógica, sólo mira a ver qué sientes cuando te haces la pregunta.
Vas a descubrir más cosas de las que pensabas.
Te permitirá saber si hay algo de esa tarea que puedes cambiar. Algo tan simple como el horario o las herramientas de trabajo, pueden hacer que una tarea sea cuesta arriba o que sea fácil y ligera.
Por otro lado te permite conectar con la razón por la que elegiste que esa tarea era importante para tu negocio, incluso con la diversión que te llevó a empezar tu negocio.
Con más frecuencia de la que pensamos, tareas que durante años han sido divertidas se vuelven una carga.
Prueba a simplificar o delegar.
Y si eso no te funciona del todo vuelve a preguntar ¿qué se requiere para que esta tarea sea divertida?
Tal vez es una tarea que ni tú ni tu negocio necesitáis y te estás empeñando en hacerla porque la hace todo el mundo.
¿Qué puede pasar si pones en práctica nuevas acciones?
Revisa que tus expectativas de negocio y tus expectativas de vida estén alineadas.
Esta es la clave.
No significa que tú y tu marca estéis fusionadas, quiere decir que tengas bastante claro lo que el negocio requiere para funcionar bien y lo que tu requieres par ser feliz.
No se si lo sabes, pero la pereza, la procrastinación y cualquier excusa que te pones para no hacer algo, son disfraces del miedo.
Todas esas exigencias y perfeccionismo que te comentaba antes, tienen que ver con el miedo al juicio (propio y ajeno)
Y el miedo, que nos mantiene a salvo del peligro, también nos mantiene alejadas de las infinitas posibilidades que la vida nos ofrece.
Se honesta contigo misma.
¿qué quieres en tu vida y en tu negocio?
Mi consejo es que elijas hacer las cosas desde la paz mental, con cierto espíritu de aventura.
No te fuerces a hacer cosas sólo porque todos los expertos en marketing te dicen que te darán el éxito.
Has cosas para darte la oportunidad de expandirte, de vivir, aprender y experimentar cosas nuevas.
Si necesitas ayuda y nos sabes muy bien en qué, reserva una sesión gratuita conmigo y a ver qué descubres.
