¿Qué tal si dejas de luchar con tu negocio y empiezas a divertirte?

Es fácil montar un negocio a partir algo que amas, al menos eso nos dicen todo el tiempo (yo también lo digo). De hecho, me parece lo más recomendable, porque es más fácil hacer funcionar algo que te gusta que hacer que te gusta algo sólo porque funciona.

Y también es fácil pensar que si trabajas duro llegarás lejos, porque eso nos han dicho siempre. Pero yo no estoy de acuerdo, creo que trabajar duro es innecesario y ese “lejos” no me acaba de convencer.

Sin embargo, conozco a muchas mujeres, profesionales, con un negocio propio que nunca se lo han planteado. Por eso están trabajando duro pero sin saber a donde están llegando.

Si eres una de las que trabaja duro y quieres llegar lejos, pero estás atascada este post te interesa.

Quiero que te diviertas siendo empresaria.

El sacrificio no sirve de nada.

No se cómo te suena, pero, por experiencia, se que es verdad.

Me refiero al sacrificio en el sentido de «pasarlo mal para que algo bueno ocurra».

Cuando te sacrificas por algo puede que tengas algún momento de satisfacción, pero siempre deja un regusto amargo. Y siempre necesitas hacerte la pregunta de si valió la pena (y te sientes obligada a decir que sí.)

El sacrificio implica esfuerzo y renuncia, te convierte en víctima. Y vivir a sí no vale la pena, a mi no me vale la pena.

Es mejor hacer elecciones conscientes, desde la paz y el amor, dándote la oportunidad de divertirte.

¿Qué tal si dejas de luchar con tu negocio y empiezas a divertirte?

Has elegido ser empresaria.

Ser empresaria te hace responsable de dirigir, gestionar y desarrollar un negocio. Eres la encargada de facilitar que llegue a lo más alto que pueda llegar. Y eso implica delegar, contratar ayuda y hacer solo tu parte.

Tú eres la Directora General de tu negocio, tu marca te necesita. Necesita que tomes decisiones o supervises acciones, porque tu la conoces y decides la estrategia del negocio. Ese es tu papel en esta historia.

La comunicación y la relación con tus clientes, tus ventas y tu imagen de marca son elementos de tu negocio que se condicionan unos a otros, si descuidas uno, los descuidas todos. Sin olvidar la organización interna, las colaboraciones y la relación con los proveedores.

¿Qué tal si dejas de luchar con tu negocio y empiezas a divertirte?

¿Cómo hacer elecciones conscientes?

Cuando tienes clara la razón de ser de tu negocio y te llevas bien con él, elegir y tomar decisiones es sencillo. Aunque no quiero decir que sea fácil, la complicación la pones tu, todo depende de tu resistencia.

Si estás en proceso de descubrir esa Razón de Ser de tu negocio, aquí te doy un par de pautas que puedes seguir para tomar decisiones:

  • Haz las cosa en tu negocio porque te gusta hacerlas o porque vas a aprender algo nuevo
  • Cuando algo no te gusta o te da pereza, pero crees que debes hacerla, elige pesando en darte la oportunidad de vivir una experiencia nueva o para probar algo diferente.

Si lo que vas a hacer no encaja en ninguna de las dos opciones puede que no debas hacerla o puede que sea una cuestión de responsabilidad.

Por ejemplo, es tu responsabilidad como empresaria conocer la contabilidad de tu negocio y su estado económico o estar al día en los pagos. Por aburrido que sea y por mucho que delegues es una tarea que debes hacer.

Pero en lugar de resignarte o estar de mal humor, permítete pensar «esto lo he elegido yo, estoy contribuyendo al buen funcionamiento del negocio que he creado» (y revisa tus creencias sobre el dinero y la gestión económica)

Aprender a gestionar tu negocio de forma creativa es un proceso porque implica todas las áreas del negocio. Puedes empezar por “Amar tu negocio y fluir con la vida” pero si de verdad quieres cambios profundos en el programa “Crece con tu negocio” te acompaño y te guío en todo eso.

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