Escribo este post un poco compulsivamente, domingo por la mañana, con la taza de café vacia pero todavia caliente. Despues de una semana de confinamiento.
Mientras desayunaba cientos de ideas y ocurrencias han venido a mi cabeza y se han juntado así.
Practicando para ser solidarios.
Desde nuestro encierro por mucho que queramos ayudar todo es en la distancia. Damos ánimos, consejos, instrucciones, lecciones virtuales, … pero al final cada uno en su casa hace lo que quiere y lo que puede.
Queremos ser solidarios y ayudar pero no podemos hacer nada por nadie, cada uno hace por sí mismo.
Para mi es una gran lección, porque me ayuda a desapegarme de los resultados y del control. Doy lo que tengo y cada una que lo use como quiera.
Esto también es muy bonito, es como una receta de cocina a la que el cambias un ingradiente pq no lo tienes so porque no te gusta. Esto es muy de software libre, y eso me encanta.
Este retiro y las muestras de solidaridad (respetar la norma para no provocar más miedo, brindarse a hacerle la compra a un vecino, …) nos sirven de ensayo, de practica, para que a la vuelta estemos acostumbrados y no se nos haga cuesta arriba. Porque a la vuelta, cuando nos dejen salir, vamos a necesitar mucha solidaridad, para no provocar más miedo y resistencia al cambio, para aceptar nuevas normas y nuevas realidades, y ayudar a otros a que también se adapten, a que no les sea tan duro.
La tecnología es una oportunidad
Este aislamiento nos permite ver como la tecnología no es ni buena ni mala, solo es tecnología, una herramienta, y cada uno la usa como quiere, para conectarse con otras personas o para aislarse (de otras personas y de ti mismo). Estoy segura de que en mas de un hogar han echado mano de los adolescentes para hacer una video conferencia con la familia o pasar un buen rato con recursos de internet. Cuando ya podamos salir y abrazarnos y saludarnos y rozarnos, ¿cómo vas a usar la tecnología? ¿La vas a poner a tu servicio? ¿la vas a menospreciar porque tu negocio no la necesita, la vas a ignorar?
Pensarme yo y mi negocio
Con la restricción de salidas estamos consumiendo productos de primera necesidad y servicios de ocio. Esto supone en primer un ahorro en los hogares que nos va a venir bien. Pero tambien nos hace plantearnos, como empresarias, ¿para qué sirve mi producto o servicio? ¿Como ayuda a la gente? Estos planteamientos y estas restricciones, nos crean un buen hábito para el futuro que vendrá.
Este confinamiento es una metafora de entrar en nuestro interior. Mirar que hay dentro de nosotros, que cosas nos gustan y apreciamos, qué podemos ordenar, que querenis cambiar y de qué podemos disfrutar. Todo esta en nosotras.
El futuro siempre es incierto, pero si estas conectada con tu centro, cuando todo se tambalea sabes que no caerás e irás a la deriva. Si estás conectada con tu interior, no necesitas gurús que te den soluciones mágicas, y cuando necesites ayuda sabrás buscar la compañía adecuada, para tu vida y para tus negocios.
Aceptar no es resignarse
«Amar es un verbo difícil de conjugar. El pasado nunca es perfecto, el presente no es indicativo y el futuro siempre es condicional»
Esta frase me gusta mucho, (aunque no se de quien es) y me parece que expresa muy bien la realidad incierta y cambiante de la vida.
Puedes resistirte, pero es más divertido y enriquecedor si lo aceptas y te dejas sorprender, por la vida y por ti. Yo estoy practicando mucho a aceptar desde el amor y no a resignarme desde el miedo.
Quiero aceptar la incertidumbre y sorprenderme de lo que soy capaz de crear, idear, adaptar, …
Ante el miedo a los grandes problemas economicos que ya estan anunciando, practica la creatividad, la innovacion y la confianza.
