Mantener o aumentar las ventas sin bajar precios en tiempos de crisis, parece imposible. Pero es lo que todos los expertos recomiendan.
Solo tienes que aumentar el valor añadido. Qué fácil ¿no?
Pues no. No es tan fácil, porque tu ya das mucho valor añadido. ¿o no?
Hay dos razones por las que puedes estar dudando en este momento.
- No tienes ni idea de cual es tu valor añadido. Seguramente porque no te has parado a mirarte tú y tu negocio
- Realmente no estás añadiendo valor a lo que haces, porque haces lo de siempre, lo que hace todo el mundo.
En ambos casos necesitas mirar en tu interior. En el interior de tu marca.
El corazón y el alma de tu marca.
En tu interior encontrarás la pasión que te mueve a tener este negocio, lo que sueñas y lo que valoras en tu vida. Esto condiciona cómo es el negocio que tienes, qué clientes quieres tener y qué haces para atraerlos y que se queden contigo.
En tu interior está lo que diferencia a tu negocio del resto.
Es tu deber descubrirlo y mostrarlo para que las personas que lo necesitan te encuentren.
La imagen de tu marca muestra tu valor.
Tu trabajo te apasiona y eres experta en lo tuyo. A tu cliente le encanta lo que haces y cómo lo haces. No necesitas más ingredientes para esta receta. Necesitas presentarlo adecuadamente.
Puedes empezar por revisar qué estás haciendo-ofreciendo. Puedes empezar por revisar cómo estás ofreciendo tus productos y servicios.
Antes de convertirte en la chica de las promociones y descuentos, piensa en cómo mejorar la presentación de tus productos y servicios.
Porque no es lo mismo beber café en una taza de porcelana que en un vaso de plástico.
No sabe igual. No quieres pagar lo mismo. ¿verdad?
Pues con tus servicios pasa lo mismo, si tienes café de primera, ecológico y recién molido, quizás es el momento de cambiar la vajilla en lugar de bajar el precio del café que sirves.
Aumentar el valor de lo que ofreces es crear una experiencia para tu cliente.
A veces se consigue dando un formato nuevo a tus servicios, a veces se consigue dándole un nombre a ese extra que acompaña tus productos, … ¡creatividad al poder!
Se trata de darle forma y visibilidad a ese “no se qué”, ese intangible que te hace diferente. Para que tu cliente lo vea, para que se de cuenta de que, efectivamente, vale la pena trabajar contigo, comprarte a ti.
Trata de empaquetar ese valor extra en una bonita envoltura (atractiva, con estilo, …) y contarlo con palabras que tu cliente entienda.
Son detalles como felicitarle por su cumpleaños, enviarle un “Gracias” después de comprar un determinado servicio o regalarle tus trucos para cuidar el producto que ha comprado.
Si no sabes por dónde empezar o tienes una idea que parece muy loca que quieres contrastar, reserva una sesión gratuíta conmigo.
