Mucha gente no es consciente de que tiene un negocio y, mucho menos, una marca ¿puedes creerlo?

¿Eres una de esas personas que se gana la vida con su profesión pero que no se siente empresaria?
A veces pensamos que por ser una profesional autónoma o tener un pequeño comercio, ni somos empresarias ni tenemos una marca. Pero nada más lejos de la realidad.
La situación es, más o menos, así:
Una persona, por ejemplo tu, con unos estudios específicos ejerce su profesión en un despacho o gabinete o taller de su propiedad (todo depende de la profesión).
Empieza con poco presupuesto, arregla el local con unos pocos muebles básicos pero muy monos y unas velitas. Imprime unas tarjetas de visita con una plantilla prediseñada que ha descargado gratuitamente y que le da buena impresión. Y de vez en cuando publica algo interesante en redes.
Los clientes llegan, no saben muy bien por qué. Primero llegaron los amigos, luego unos te recomiendan a otros y te vas manteniendo.
Y ahí está, esa profesional super experta en su campo, apasionada de su trabajo, cambiando su tiempo por el dinero de los clientes, sin más posibilidades de futuro.
Te quedas haciendo lo que se espera de ti.
Da igual que tengas una tienda, un taller o una clínica, tú haces lo que hace todo el mundo en tu sector. Misma comunicación, mismo tipo de servicios, mismos productos o similares, mismas ofertas en las mismas fechas, misma experiencia de cliente.
Tener un negocio es una gran oportunidad.
Existen muchos prejuicios negativos sobre los negocios y sobre tener un negocio, por eso muchas profesionales no quieren reconocer que su gabinete de terapias alternativas o su centro de yoga, además de ayudar a mucha gente, es un negocio.
También existen prejuicios sobre las marcas, parece que una marca es algo de las grandes empresas y muchas personas no se dan cuenta de que su tienda de barrio o su taller de costura o sus servicios de masaje también son una marca, tu marca.
Un negocio existe en cuanto te pones a ofrecer tus servicios. Y de manera automática se convierte en una marca, aunque no te esfuerces en crearla. En cuanto la pones en marcha ya tiene vida propia, tiene estilo y personalidad, tiene necesidades y expectativas. Cuando no prestas atención a todo eso los retos que se presentan se viven con angustia y las oportunidades se pierden con facilidad.
Tener un negocio es una oportunidad de crecer como persona, de divertirte, de probar cosas nuevas y de crear experiencias para otros. Y gestionar una marca es tu oportunidad de aunar con armonía tu personalidad, tu trabajo y tu negocio. La oportunidad de crear algo único que te haga feliz a ti y a tus clientes.
Si no eres consciente de que estás gestionando una marca y de que tienes un negocio, es fácil meter la pata. Entonces, tienes gastos en lugar de inversiones y te esfuerza pero sin obtener rentabilidad de ningún tipo (ni económica, ni emocional). Esto ocurre porque al no saber lo que llevas entre manos tampoco te molestas en saber cómo hacerlo mejor. Al no conocer tu marca, no pides ayuda para descubrir su potencial y no dedicas tiempo darle los cuidados y el protagonismo que merece.

Eso también hace que te pierdas muchas oportunidades.
Las oportunidades están dentro de ti.
Imagina vender servicios en tu tienda, por ejemplo: Servicios como asesoramiento en organización de vestidos en tu tienda de ropa. Servicios como redecoración por temporadas en tu tienda de decoración o menaje o en tu taller de tapizado.
Piensa en cómo vender productos en tu negocio de servicios. Desde colaborar con una artesana que venda sus joyas en tu salón de belleza o crear tu marca de ropa y venderla en tu estudio de yoga.
Te estas perdiendo la oportunidad de crear nuevos flujos de ingresos ofreciendo talleres en los que enseñes a otros profesionales o a tus clientes.
Ojo, esto son ideas lanzadas al aire, sin conexión con tu negocio. Para aplicarlas debes conocer bien la personalidad y el estilo de tu marca y tener clara tu estrategia de negocio, de ventas, de visibilidad
Lo que quiero que quede claro es que te estás perdiendo la oportunidad de desarrollar tu creatividad y ofrecersela a tus clientes. Así todos ganéis.
Te estas perdiendo la oportunidad de explorar tu personalidad y explotar el potencial de tu profesión. La oportunidad de mostrar tu negocio de forma original y de colaborar con otras empresarias, de tu sector o de otros, y ser más resilientes.
Tú ¿por qué tienes un negocio?
No se trata de la historia de como llegaste a tener el negocio que tienes.
Cosas como: «porque era de mis padres y me lo quedé»
» porque no encontraba empleo y me puse por mi cuenta»
«porque una amiga me ofreció la posibilidad de colaborar o de participar en un proyecto», etc, etc, etc
En realidad la pregunta clave es ¿para qué tienes un negocio? ¿cuál es tu motivación?
Tu negocio es la excusa perfecta para cambiar tu parte del mundo y tener la vida que sueñas. No se trata de salvar al mundo, solo tienes que hacer tu trabajo disfrutando de tu vida.
Preguntate si lo estás consiguiendo y haz lo que esté en tu mano.
Planifica y actúa sin angustiarte por las tareas que implica, centrate en el paso que estás dando. Cada día tiene un limite de cosas que pueden ser hechas.
Céntrate en lo que está en tu mano, así evitarás enfadarte por lo que otros hacen o por lo que crees que podrían o deberían hacer, ellos están en su camino, no en el tuyo.
Repasa tu vida y tu trabajo y decide qué cosas quieres cuidar y conservar.
Sueña de verdad con tu vida ideal y define tu éxito, para no perder el tiempo y el dinero en hacer lo que se espera de ti en lugar de hacer lo que te gusta.

Tal y como yo lo veo, la cosa es así:
Tienes algo increíble que ofrecerle al mundo: tu talento y tus habilidades.
Si no llegas a todos los clientes que te necesitan, por falta de tiempo o por miedo a invertir, el mundo se lo va a perder.
Si te quedas haciendo lo de siempre, siendo una marca del montón y con un negocio inconsciente, te vas a perder la diversión.
Si acabas de caer en la cuenta de que gestionas una marca y de que eres una empresaria, este es un buen momento para ir a por tus oportunidades.
Si ya te habías dado cuenta de que hay un montón de oportunidades en eso que sabes hacer, pero no sabes por dónde empezar, dame un toque y hablamos.
