Si tienes un sueño, necesitas un plan

Tener un plan es una gran herramienta para alcanzar tu sueño. Los sueños no se cumplen solo por soñar. Hay que trazar una hoja de ruta hasta ellos y seguirla.

Un plan de empresa puede caber perfectamente en una servilleta, no necesitas un documento de 50 o de 300 páginas perfectamente encuadernado. Tampoco necesitas haber hecho un master en dirección de empresa para saber a dónde quieres llevar tu negocio-marca.

Necesitas pararte, pensar y ponerlo por escrito.

Nuestros días están llenos de información, de opciones, de tips de ventas, … Es fácil deslumbrarse con las redes sociales o con una propuesta original. Si tienes un plan bien pensado y trazado todo se hace más fácil.

Crear un plan es fácil si sabes cómo:

  1. marca objetivos para tu negocio, tus ventas y tu comunicación;
  2. pon foco y define las acciones que te llevarán a ellos organiza las tareas en tu agenda y
  3. decide un presupuesto y un calendario para llevarlo a cabo

Ten en cuenta que hay una tarea previa: saber que quieres en tu vida y en tu negocio.

Aquí te voy a contar:

-Cómo crear tu plan

-Los beneficios de tener un plan

Crear tu propio plan.

Como te decía necesitas parate a pensar y ponerlo todo por escrito.

Dedica tiempo a crear tu plan.

Busca un momento en tu agenda para esta tarea, asigna un tiempo y no la pospongas por muy perdida que estés.

Si has decidido que el martes por la tarde crearás tu plan, no te dejes vencer por ninguna excusa.

Aunque al principio todo parezca un poco caótico no te desanimes, es lo normal, el caos precede al orden. En tu cabeza todo parece ordenado pero no lo está. Hay que empezar a volcarlo en papel y a partir de ahñi ordenar, seleccionar, priorizar y descartar.

Herramientas para pensar

Para ser realmente productiva y no acabar escribiendo una lista de deseos que no te lleve a ningún sitio necesitas algunas herramientas sencilla:

01. Convertir tus sueños en objetivos a conseguir en el próximo año. Una vez tengas tu lista de deseos, redacta cada uno de ellos como un objetivo a alcanzar en un plazo de tiempo.

Recuerda que los objetivos debe ser: medibles (usa fechas y cantidades para especificar lo que quieres conseguir, usa números), ambiciosos (que te hagan salir de donde estás, aunque sea incomodo) y realistas (tienes que tener los recursos para ponerlos en marcha).

02. Un calendario para distribuir las fechas límite, agendar las acciones a realizar y ver de cuanto tiempo dispones.

04. Tener al menos un objetivo de ventas, un objetivo interno para tu negocio y un objetivo de visibilidad.  Así te aseguras de que tu plan te ayudará a crecer y a avanzar.

Los objetivos de vnetas te harán aumentar ingresos con lo que tendrás líquido para el resto de inversiones. Los objetivos internos harán que tu negocio incorpore los cambios que lo hagan crecer. Los objetivos de visibilidad te ayudan a posicionar tu marca y preparan el terreno para las ventas y los cambios internos.

Redactar tu plan

Es importante tener el plan por escrito porque lo hace más real. Además cuando te pongas a pensar con esas herramientas vas a anotar muchas cosas, ya tienes el material, solo tienes que ordenarlo y ponerlo bonito.

Tener un papel que consultar es una gran herramienta para recordarnos por qué estamos siguiendo esta estrategia.

Pon foco y define las acciones que te van a llevar a conseguir esos objetivos

Es muy útil que enumeres las acciones que vas a realizar y detalles las tareas que implica realizarlas, y que asignes un tiempo estimado para llevarlas a cabo. Así sabes cuando las tendrás hechas y cuando, aproximadamente, conseguirás el objetivo.

Con eso evitas ponerte plazos que no puedes cumplir. Aunque hay que tener cuidado con darte más tiempo del necesario, recuerda que tienes que salir de la comodidad de tus rutinas.

Te aviso que para planificar un buen calendario vas a borrar y escribir mucho, cuando lo pones por escrito empiezas a ver cosas que no habías tenido en cuenta, como fechas que ya tienes reservadas para la familia, citas médicas, periodos festivos, etc.

Organiza tus tareas, tus tiempos y tus preferencias.

 Vas a tener que priorizar y decidir a qué le vas a dedicar tiempo. Eso supone que tendrás que cambiar rutinas.

Recuerda siempre que estas trabajando por tu negocio y para tu negocio, para que te de la vida que quieres. Eso es tan importante como atender a los clientes, esto forma parte de tu trabajo como empresaria y hay cosas que no puedes delegar. Redactar tu plan es una de esas cosas.

Al definir las acciones que vas a llevar a cabo habrás visto o enumerado las tareas que implica ¿verdad?

Para organizar las rebajas necesitas seleccionar los productos/servicios que vas a rebajar, decidir en que medios lo vas a anunciar, crear los carteles o publicaciones, quizás reorganizar la tienda, … etc Cuanto más detallada la lista, más fácil de poner en la agenda.

Cuando tienes una lista de tareas muy concretas, estas suelen ser tareas que te llevan muy poco tiempo, por lo tanto es más fácil colocarlas en la agenda, bien sea una detrás de otra en un bloque de tiempo, bien sea entre otras tareas e imprevistos que surgen en el día. Eso te facilita cumplir esos pequeños objetivos del día a día y te mantiene motivada.

Beneficios de tener un plan.

Claridad mental y creatividad.

Tener tus objetivos y definir las acciones que te llevarán a ellos formalizadas en un plan te hará más fácil la toma de decisiones.

Decisiones estratégicas tipo «¿Participo en esta nueva feria local?» o «¿Me apunto de nuevo a un curso gratis de redes sociales?» o «¿Contrato este servicio X aprovechando la oferta de lanzamiento?» Teniendo claro nuestros objetivos para el año en curso y nuestra lista de deseos/objetivos podemos valorar fácilmente si vale la pena la inversión de tiempo, dinero, energía, …

Además te ayuda a mantenerte enfocada en el resultado y en el próximo paso, eso te permite ser creativa cuando sea imprescindible improvisar. Porque tiens más espacio en tu menta para imaginar y decidir.

Te mantendrá motivada.

Al ver que cada día trabajas en pos de tus objetivos de una manera eficiente y que al final del día o de la semana estás un poco más cerca de tu objetivo, es un alimento para tu motivación. Además al tener los días organizados, evitas estar tomando decisiones que te desgastan, parece que cada día tenga su propósito y es más fácil levantarse por la mañana 😉

Te dará estabilidad mental-emocional.

Esto es porque reduce el estrés a minimos por varias razones: al facilitarte la toma de decisiones y la organización del tiempo; ya no tienes que esforzarte en recordarlo todo y en estar pendiente de varias cosas a la vez (porque todo está en el papel y siempre puedes recurrir a él); y además evita que improvises sin necesidad.

En resumen.

Convierte tus sueños en objetivos, convierte los objetivos en una estrategia y define qué acciones, presupuesto y calendario

Cuando todo falle, sonríe, re-diseña y ve a por tu sueño.

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